Las comunidades negras deben liderar la tarea para reparar los daños causados por las autopistas

La electrificación no es suficiente. La justicia en el transporte requiere una redistribución del poder.

"¿Has escuchado hablar acerca de la rosa que creció de una grieta en el concreto?" preguntó Tupac Shakur.

Sí, es la historia de la supervivencia de los negros a pesar de vivir en condiciones ambientales indeseables.

Es preciso mejorar las condiciones de vida para garantizar el futuro de los negros. Como mujer negra apasionada por la justicia ambiental, esta es la tarea que guía mi trabajo, mi voluntariado y mi activismo en torno al transporte.

El racismo y la privación de derechos políticos de las comunidades negras son la causa de las desigualdades en el transporte. A raíz de la Ley de Ayuda Federal de Carreteras de 1956, los planificadores urbanos trazaron las autopistas a través de las comunidades pobres de color para lograr el objetivo de renovación urbana de eliminar los "barrios marginales" y reforzar la segregación racial. La construcción de las autopistas se llevó a cabo en gran parte sin la participación de la comunidad. A pesar de algunas revueltas exitosas en las autopistas, la construcción continuó.

Esto condujo a la demolición y al desplazamiento de las comunidades negras debido a su limitado poder político. Sammie Abbott, quien luchó contra las autopistas a principios de la década de 1970, acuñó la frase: "Las carreteras de los hombres blancos a través de las habitaciones de los hombres negros".

Las comunidades negras en todo Estados Unidos se enfrentaron a la expulsión forzosa, al robo de la riqueza y a la división de los vecindarios, lo que tiene repercusiones perjudiciales hasta el día de hoy. Algunos ejemplos incluyen:

  • La construcción de la I-94 en el vecindario de Rondo de St. Paul, Minnesota, que provocó la demolición de más de 600 casas y 300 negocios;
  • La construcción de la I-10 a lo largo de la Avenida Claiborne en Nueva Orleans, Luisiana, lo que resultó en la demolición de 155 propiedades y 200 robles;
  • La construcción de la I-75 en el vecindario de Black Bottom de Detroit, Michigan, provocando la destrucción de más de 350 negocios.

En última instancia, la construcción de autopistas a mediados del siglo XX dio lugar a un sistema de transporte dominado por el automóvil que situó de manera desproporcionada los hogares y las escuelas de los negros cerca de las carreteras principales, obstaculizó la movilidad física y económica y contribuyó a las disparidades raciales en la exposición a la contaminación, entre otros problemas relacionados con el acceso y la sostenibilidad y la seguridad.

La contaminación por diésel en el Bay Area

Plantación de árboles en el Día de Servicio de MLK en la Escuela Primaria Brookfield en East Oakland, California, en 2017 (Crédito: howard dyckoff/flickr)

Este trasfondo histórico me motivó a ser voluntaria en el Día de Servicio MLK (MLK Day of Service) en la Escuela Primaria Brookfield en East Oakland, California, en el 2017. En Brookfield, el asma y la falta de transporte son las razones más comunes por las que los niños faltan a la escuela. Los datos estatales clasifican el tramo del censo que contiene a Brookfield en el percentil 99 para el asma.

Los altos niveles de asma se pueden atribuir en parte a la autopista adyacente I-880, que transporta el mayor volumen de camiones en San Francisco Bay Area. Los camiones emiten una mezcla nociva de óxidos de nitrógeno y partículas, que se asocian con problemas respiratorios y cardiovasculares. El tráfico de camiones a lo largo de la I-880 empeoró significativamente cuando se prohibió la circulación de los camiones en la cercana I-580, que atraviesa las colinas de Oakland, predominantemente de población blanca.

El día de MLK, estábamos plantando árboles a lo largo del muro de contención que separa el asfalto de la escuela de la autopista I-880 para crear una barrera de vegetación, que absorba y filtre la contaminación del aire. Al ayudar a reducir la exposición de los niños a la contaminación, el proyecto pretendía mejorar su salud respiratoria, un requisito para un futuro habitable.

Por aquel entonces, yo era una estudiante de doctorado en ingeniería medioambiental en la Universidad de California, Berkeley. Se me estaba dificultando encontrar un proyecto de investigación relevante para el enfoque de mi laboratorio, centrado en los controles de los motores de camiones diésel, que también satisficiera mi interés por realizar una investigación basada en el servicio a la comunidad.

Este ensayo también está disponible en inglés

El proyecto de plantación de árboles me inspiró a estudiar la exposición a la contaminación del aire relacionada con los camiones a lo largo de las autopistas I-880 y la I-580. Modelé los impactos de la adopción acelerada de tecnologías de control de las emisiones de los camiones diésel en California sobre la calidad del aire y la justicia medioambiental comparando dos comunidades del este de Oakland: Brookfield Village y Sobrante Park a lo largo de la I-880, y Sequoyah a lo largo de la I-580.

El estudio reveló que, aunque las tecnologías de control reducen las desigualdades en la exposición a la contaminación del aire, las concentraciones siguen siendo más altas a lo largo de la I-880 y las disparidades persisten.

Aunque los esfuerzos de limpieza del diésel reducen la desproporcionada carga de exposición de los residentes que viven a lo largo de la I-880, hay que hacer más para avanzar en la equidad.

La Justicia reparadora

La construcción de la I-10 a lo largo de Claiborne Avenue en Nueva Orleans, Louisiana, resultó en la demolición de 155 propiedades y 200 robles. (Crédito: Bart Everson / flickr)

Algunos podrían concluir que mis estudios apoyan el caso de simplemente electrificar las flotas de camiones. Pero esta "solución" tecnológica sigue teniendo sus raíces en el capitalismo, el imperialismo y la extracción, los sistemas que crean desigualdades y perpetúan los ciclos de daño. Este sistema traslada la explotación económica y la carga de la contaminación ambiental, especialmente a las comunidades indígenas en América del Sur, donde se extrae el litio para las baterías de los vehículos eléctricos.

Como dijo el Dr. Martin Luther King, Jr. en 1967, "Debemos reconocer que no podemos resolver nuestro problema ahora hasta que no haya una redistribución radical del poder económico y político ... esto significa una revolución de valores y otras cosas. Debemos ver ahora que los males del racismo, la explotación económica y el militarismo están unidos ... no se puede realmente deshacerse de uno sin deshacerse de los otros... toda la estructura de la vida estadounidense debe cambiarse."

Las palabras del Dr. King nos imploran que desarrollemos soluciones de transporte que vayan más allá de la electrificación y la comodidad de los vehículos de un solo ocupante. La justicia en el transporte significa reinventar y reestructurar nuestras comunidades de una manera que no reproduzca la extracción capitalista y los sistemas de opresión, sino que aborden las causas fundamentales de la desigualdad, redistribuyan los bienes públicos y eleven el poder de las personas.

La justicia requiere la reparación de la injusticia racial y afirma el derecho a la autodeterminación, tal y como se establece en el Principio 5 de los 17 Principios de Justicia Ambiental que fueron desarrollados por organizadores de base en la Primera Cumbre Nacional de Liderazgo Ambiental de Personas de Color. Nuestro sistema de transporte debe ser rediseñado mediante procesos de planificación inclusivos y con el objetivo de la justicia reparadora.

En la Escuela Primaria de Brookfield, ¿qué pasaría si, además de plantar árboles, reemplazamos el muro de sonido y la autopista I-880 con un espacio de apoyo a la raza negra? Esto comenzaría a reparar las injusticias causadas por la construcción de la autopista.

Apoyar las visiones de la comunidad para reparar el daño

Chica en bicicleta en Belle Isle Park en Detroit. (Crédito: Michigan DNR)

En todo el país, los gobiernos locales y estatales han iniciado proyectos de demolición de autopistas con la intención explícita de reparar la injusticia histórica, reconectar a las comunidades y aumentar la movilidad física y económica. Por ejemplo, el Departamento de Transporte de Minnesota y los miembros de la comunidad local están desarrollando una visión de las alternativas a la I-94 que servirá a los vecindarios desconectados por la carretera.

El movimiento de demolición de autopistas incluso ha llegado a la legislación federal. En marzo del 2021, el presidente Biden anunció The American Jobs Plan (El Plan de Empleo Americano), que propone $ 20 mil millones de dólares para proyectos que reconectan los vecindarios divididos por la construcción de las autopistas y promuevan la equidad. En abril del 2021, los senadores demócratas introdujeron la Ley de Reconexión de Comunidades (The Reconnecting Communities Act), que establecería subvenciones del Departamento de Transporte de EE. UU. para financiar la participación de la comunidad y proyectos para eliminar o readaptar la infraestructura de las autopistas, incluyendo fondos para fideicomisos de tierras comunitarias.

El éxito de estos proyectos depende de la creación conjunta de un nuevo proceso de toma de decisiones que está guiado por un principio de propiedad comunitaria y centra las vidas y los medios de vida de los negros. Además, requiere que, en general, la legislatura de infraestructura y transporte despriorice a los automóviles, incluso a los eléctricos, dado que dependen de las mismas infraestructuras de daño: las autopistas.

Insto a los investigadores a abogar por soluciones integrales que ayuden a desmantelar los sistemas de opresión y a apoyar a las comunidades autónomas. Una forma fundamental de defensa es proporcionar datos y pruebas que respalden las soluciones creadas por la comunidad. Esto incluye acciones concretas, como detener las expansiones de las autopistas, derribarlas y expandir el acceso al tránsito libre de policías y de tarifas, así como visiones de las comunidades negras integrales del clima y de la justicia ambiental.

La investigación debe apoyar las visiones de la comunidad negra para un futuro saludable y habitable.

La Dra. Regan F. Patterson es becaria de Investigación sobre equidad en el transporte en la Fundación del Caucus Negro del Congreso (CBCF) (Congressional Black Caucus Foundation), donde realiza análisis e investigaciones sobre la política de transporte interseccional. Obtuvo un máster y un doctorado en Ingeniería Ambiental en la Universidad de California, Berkeley. En su activismo ambiental, la Dra. Patterson afirma que no hay justicia sin reparación. No dude en cponerse en contacto con ella a través de Twitter @Regan_Felice.

Este ensayo ha sido elaborado gracias a la beca Agentes de Cambio en la Justicia Ambiental (Agents of Change in Environmental Justice). Agentes de Cambio (Agents of Change) empodera a los líderes emergentes de entornos históricamente excluidos en la ciencia y la academia para reinventar soluciones para un planeta justo y saludable.

Banner photo: Fotografía del encabezado: el autor Regan Patterson (izquierda) plantando árboles a lo largo de un muro de sonido en una carretera en el Área de la Bahía. (Crédito: Azibuike Akaba)

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