El cambio climático seguirá ampliando las brechas en la seguridad alimentaria, según un nuevo estudio

Los países que ya están batallando con bajos rendimientos en los cultivos serán los más afectados por el calentamiento del clima.

Con tormentas al Este e incendios forestales al Oeste, la crisis climática está actualmente en el foco de la conciencia pública. Pero además de estas catástrofes, existe otra amenaza perniciosa que viene con el calentamiento del clima: la disminución del rendimiento de los cultivos a nivel mundial.


En un nuevo estudio publicado en Nature Food, los investigadores evaluaron los rendimientos globales de 18 de los productos agrícolas más cultivados: trigo, maíz, soja, arroz, cebada, remolacha azucarera, yuca, algodón, cacahuetes, mijo, avena, papas, legumbres, canola, centeno, sorgo, girasol y batata: cultivos que, en conjunto, representan el 70 por ciento de la superficie mundial de cultivos y alrededor del 65 por ciento de la ingesta calórica mundial.

Los autores descubrieron que el cambio climático no sólo obstaculizará la capacidad de los agricultores para mantener las cosechas actuales, sino que los países que ya enfrentan inseguridad alimentaria se verán afectados de manera desproporcionada. Los investigadores estudiaron las variaciones en la temperatura, pero no examinaron los impactos climáticos en los patrones de precipitación u otros fenómenos climáticos como inundaciones o sequías.

Sus modelos detectaron que los países más afectados negativamente en la mayoría de los cultivos, fueron los del África subsahariana y ciertos países de América del Sur y Asia del Sur como India, Brasil, Indonesia y Venezuela, entre otros.

"En general, los países con baja productividad existente también esperaban un alto impacto negativo en el cambio climático ... estos resultaron ser en su mayoría países no desarrollados", Paolo Agnolucci, economista medioambiental del Colegio Universitario de Londres y coautor del estudio, declaró a EHN.

Agnolucci y su equipo utilizaron datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre los rendimientos de los cultivos a nivel mundial y utilizaron modelos estadísticos para predecir cómo reaccionarían las tierras de cultivo actuales en todo el mundo ante el calentamiento climático. Los investigadores se aseguraron de controlar factores como el uso de fertilizantes y pesticidas, así como también las diferentes técnicas de riego.

Sus modelos estadísticos arrojaron resultados extrañamente simétricos: predijeron que los países con un alto rendimiento para el cultivo se beneficiarían, en promedio, de un aumento de 1 grado Celsius en la temperatura, mientras que los países que batallan con ese mismo tipo de cultivo lucharán aún más con su rendimiento. Agnolucci y su equipo encontraron la misma tendencia con el consumo calórico: los países con una ingesta calórica promedio más alta por persona por día tenían más probabilidades de beneficiarse de ese aumento de 1 grado Celsius en la temperatura global, que los países donde la ingesta calórica promedio es menor.

Los datos muestran que el tema del cambio climático también es uno de seguridad alimentaria, expresó Agnolucci, donde los beneficiarios de un calentamiento en el clima son los que no necesariamente necesitan más tierra cultivable o más calorías disponibles: "en promedio, los afectados son aquellos países que ya están en desventaja".

Cantidad de Calorías vs. Alimentos Saludables

La carga desigual que enfrentarán los países más pobres no es una sorpresa, afirmó a EHN Ephraim Nkonya, un economista agrícola del Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias que no participó en el estudio. Es bien sabido que el cambio climático afecta de manera desproporcionada a las naciones más pobres; y también afecta de manera desproporcionada a las comunidades más pobres dentro de las naciones. El cambio climático, al exacerbar las desigualdades de ingresos y riqueza, por supuesto ampliará las disparidades en la seguridad alimentaria, declaró Ephraim Nkonya .

Pero Nkonya cuestiona si la ingesta calórica debería usarse como una indicación de seguridad alimentaria. "El pensamiento actual es que realmente necesitamos enfocarnos en una dieta saludable". Dijo que la FAO ha cambiado su enfoque en los últimos años de aumentar la ingesta calórica en áreas con inseguridad alimentaria a fomentar sistemas que produzcan dietas accesibles y saludables. El simple hecho de aumentar la ingesta calórica promedio de una nación no se traduce necesariamente en una nación con mayor seguridad alimentaria, afirmó, y depender de una medida como la ingesta calórica perjudicaría el bienestar de la población.

Por ejemplo, Nkonya cita el informe "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020" de la FAO e indica que alrededor del 60 por ciento de la población del África subsahariana no puede permitirse una dieta saludable. Esa información se pierde si solo se observa la producción y el consumo calórico promedio, que han ido en aumento.

Agricultor en Indonesia, uno de los países que resulto mas afectado negativamente en el nuevo estudio. (Crédito: defika hendri/Unsplash)

Comparaciones de cultivos

Independientemente de los países, el estudio muestra que hay cultivos que pueden tanto perjudicarse como también beneficiarse. Los modelos muestran que no todos los cultivos responderán por igual al aumento de las temperaturas, y que los rendimientos de cultivos como la cebada, el mijo y la canola reaccionarán de manera bastante volátil. Los cultivos más robustos fueron la yuca, la papa y la soja, para los cuales los modelos predicen que un aumento de 1 grado Celsius en la temperatura ayudará a los rendimientos casi universalmente.

Los resultados también mostraron simetría en el sentido de que los cambios dramáticos negativos en el rendimiento de los cultivos en algunos países para un cultivo en particular, también irían acompañados de fuertes cambios positivos en el rendimiento en otros países. Para el rendimiento de la producción del arroz, por ejemplo, un aumento de la temperatura de 1 grado Celsius predijo una disminución en el rendimiento de la producción de aproximadamente el 20 por ciento en India, pero un aumento de rendimiento de aproximadamente el 10 por ciento en Rusia.

Estos datos nos muestran dónde deben concentrarse los esfuerzos futuros y en qué cultivos deben enfocarse al planificar estrategias agrícolas teniendo en cuenta el cambio climático, indicó Agnolucci. En el caso de la India, el arroz es un alimento tan importante desde el punto de vista cultural, pero puede que no valga la pena invertir los recursos y tratar de mantener sus niveles de cosecha. Pero, "una sustitución en la producción no implica necesariamente que deba haber una sustitución del consumo", agregó. Por el contrario, es más probable que "la estrategia ganadora requiera una combinación de cosas, incluido cambiar la producción a un cultivo diferente y exportar ese cultivo mientras se importa arroz".

El estudio tiene sus limitaciones. Por ejemplo, no todos los países tienen datos completos y confiables sobre el rendimiento de los cultivos o las prácticas agrícolas estándar. Además, los modelos estadísticos no pudieron dar cuenta de los cambios dinámicos en las tierras agrícolas que ocurrirían a medida que cambie el clima. Su modelo sólo representa cómo reaccionará la tierra cultivable existente con las temperaturas cambiantes, cuando en realidad, un clima más cálido cambiará el área y la ubicación de la tierra cultivable con el tiempo. Por último, Agnolucci declaró que los datos que utilizaron eran números promediados entre países, lo que borró cualquier matiz o variabilidad en países grandes como Estados Unidos o China, etc.

Nkonya difiere con todas estas generalizaciones, y específicamente con una línea en el estudio: "En 10 de los 18 cultivos evaluados en este estudio, un aumento de 10 milímetros en la precipitación induce una disminución en los rendimientos, evaluados en la media global, mientras que en el resto de cultivos el impacto es positivo ".

Esa línea es contradictoria, declaró Nkonya, probablemente porque la media global que usaron nuevamente oculta la realidad de los países más pobres. Es casi seguro que ese promedio no refleja la realidad de los países más pobres y secos, donde un aumento de las precipitaciones aumentará casi definitivamente el rendimiento de los cultivos. Tales generalizaciones no son útiles, afirmó, y posiblemente sean contraproducentes cuando se trata de iniciativas de seguridad alimentaria.

Agnolucci reconoce y considera que futuras investigaciones se desarrollarán y mejorará la precisión de los datos y mostrarán mayores matices. Es de esperar que estos datos, indicó, permitan a los países y las comunidades adaptar un conjunto de herramientas y estrategias para satisfacer sus propias necesidades y combatir los desafíos agrícolas relacionados con el clima. Después de todo, afirma, "aquí no hay una varita mágica".

Traducido del inglés al español por Katia Rodríguez Cabreja, Bronx, NY, 11 de octubre 2020

Foto de banner: Palacode, Tamil Nadu, India (Crédito: Deepak kumar/ Unsplash)

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